Ya no vendrá la noche para encontrarnos siendo uno solo, ya no traerá su manto de oscuridad para ocultarnos de los demás, ya no tendremos su silente vigilancia en ninguno de los actos que podamos compartir. Ya no será la noche para nosotros nunca más.
No pelearemos por descifrar las constelaciones ni podremos extasiarnos con su brillo y su lejanía. Ya no vendrá la noche para ti y para mí.
Ya no vendrá para consumirnos, para consumirlo todo, para cubrirnos, para ocultarnos, para salvarnos...
Para ti, para mí, para los dos, la noche ha muerto, se ha ido y en su lugar sólo quedó el día. Iluminado, soleado, abierto, desértico, árido, nulo en su totalidad.
Ya no será la noche nunca más entre los dos porque todo lo bello que nos unía se secó ante la exposición directa al sol.