Nocte

Ya no vendrá la noche para encontrarnos siendo uno solo, ya no traerá su manto de oscuridad para ocultarnos de los demás, ya no tendremos su silente vigilancia en ninguno de los actos que podamos compartir.  Ya no será la noche para nosotros nunca más.
No pelearemos por descifrar las constelaciones ni podremos extasiarnos con su brillo y su lejanía. Ya no vendrá la noche para ti y para mí.

Ya no vendrá para consumirnos, para consumirlo todo, para cubrirnos, para ocultarnos, para salvarnos...

Para ti, para mí, para los dos, la noche ha muerto, se ha ido y en su lugar sólo quedó el día. Iluminado, soleado, abierto, desértico, árido, nulo en su totalidad.

Ya no será la noche nunca más entre los dos porque todo lo bello que nos unía  se secó ante la exposición directa al sol. 

Infernum

Ella me mira con sus ojos hundidos, ha llorado por mí, por mi frialdad, porque no he tenido tiempo para perderme en sus juegos. Porque me dediqué a ser un malnacido.
Ella me mira con los ojos lejanos, se ha ausentado, se ha cansado de esperar por mí, una palabra, un gesto, una caricia, alimento para su sentimiento que viene menguando.
Ella me mira con odio, todo ha muerto. De sus ojos brotan lágrimas de fuego, su vista deja ver el infierno que creé con mis actos.
Y ahora me dedicaré a quemarme en su ardor, como pago por todo el daño que causé.
Para que sus ojos tengan descanso alimentaré con mi ser las lenguas de las llamas que claman justicia.
Arderé...
Y ella sumida en sí misma no querrá volver su rostro para ver las cenizas de aquel que la hirió.

Solus

Vinimos juntos, marchamos aparte
Hicimos fuego y calor
Trajimos sueño profundo y muerte a las adversidades
Fuimos uno y también ninguno.

Ahora somos dos y miles
Pegados al suelo, sembrados.
Inamovibles, erosionados.
Ahora estamos solos.