Infernum

Ella me mira con sus ojos hundidos, ha llorado por mí, por mi frialdad, porque no he tenido tiempo para perderme en sus juegos. Porque me dediqué a ser un malnacido.
Ella me mira con los ojos lejanos, se ha ausentado, se ha cansado de esperar por mí, una palabra, un gesto, una caricia, alimento para su sentimiento que viene menguando.
Ella me mira con odio, todo ha muerto. De sus ojos brotan lágrimas de fuego, su vista deja ver el infierno que creé con mis actos.
Y ahora me dedicaré a quemarme en su ardor, como pago por todo el daño que causé.
Para que sus ojos tengan descanso alimentaré con mi ser las lenguas de las llamas que claman justicia.
Arderé...
Y ella sumida en sí misma no querrá volver su rostro para ver las cenizas de aquel que la hirió.

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